El Karma.
Otra idea curiosa para occidente es la del karma. El karma viene a ser como el destino, que según creencias budistas está influido por nuestras propias acciones.
En realidad esta consecución de causa y efecto es, a mi parecer, bastante razonable.
Solo tenemos que darnos cuenta de como nuestras acciones, antes o después, vuelven a influir en nuestras vidas. Y no, en muchas ocasiones, por efectos físicos o materiales, si no por el efecto que causan en nuestra vida y mente, en nuestros sentimientos y actitudes, en nuestro concepto de nosotros mismos.
Una conducta agresiva, despiadada o arrogante suele pasarnos facturas de soledad, remordimientos y, finalmente, auto-castigo.
Es como el equilibrio natural: una pequeña especie que desaparece, afecta a todo un sistema ecológico. O como esas películas de viajes temporales en las que un cambio minúsculo en el pasado, hunde civilizaciones enteras en el presente.
Un daño a otro, acaba dañándonos a nosotros mismos.
Algo así es el karma, aunque las diversas corrientes y escuelas del budismo lo expliquen con palabras diversas.

Lago Masshu, en Japón. Autor: Roger McLassus.


Soy una persona que intenta vivir el Zen en todo momento y que quiere ayudar a los demás a que encuentren su propio camino. Jamás dejo de aprender. Un aprendiz de bodhisattva.
Sharito Mar dijo
Interesante blog, sé que estaré aquí de tarde en tarde.
2 Mayo 2006 | 09:01 PM